Cabo de la Nao desde el mar: la ruta en velero entre Denia, Jávea y Moraira

Hay una versión del Cabo de la Nao que no sale en las guías de viaje. No porque sea un secreto, sino porque para verla hay que llegar por agua.

Desde tierra, el cabo es un faro, un mirador y una vista abierta al Mediterráneo. Desde un velero, es el punto donde la costa cambia de carácter: los acantilados se vuelven más verticales, el agua más oscura y limpia, y aparecen las calas que no se entienden del todo hasta que se llega navegando.

Esa es la Costa Blanca norte que recorren algunos talleres de UX Sailing desde Denia: una ruta entre el Montgó, Jávea, el Cabo de la Nao, Moraira, Calpe y Altea.

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La salida desde Denia

La Marina de Dénia es el puerto base. Desde ahí la costa corre hacia el sur con el macizo del Montgó como telón de fondo: una pared de roca de 753 metros que cae casi directamente al mar y que marca el límite natural entre Denia y Jávea.

A bordo, el Montgó es una referencia clara: una forma de empezar a leer la costa, situarse y entender hacia dónde se mueve el barco.

En esta zona, el viento  suele ser térmico durante el día, lo que significa que por la mañana puede haber calma y, hacia el mediodía, entra la brisa. Esa variación permite vivir distintos momentos de navegación en un mismo día: salidas tranquilas, rumbos costeros, cambios de vela y decisiones sencillas pero reales.

Cala Portitxol y Cala Granadella: dos calas del entorno de Xàbia

Velero y pequeñas embarcaciones fondeados en una cala rocosa de la Costa Blanca.

En el entorno del Cabo de la Nao aparecen dos calas más reconocibles de Xàbia: Cala Portitxol y Cala Granadella. Desde tierra suelen contarse como playas bonitas, accesos complicados y aparcamientos llenos en verano. Desde el mar son referencias de costa, posibles paradas de navegación y puntos donde se entiende muy bien cómo cambia este tramo de la Marina Alta.

Cala Portitxol queda al norte del cabo, protegida por la isla del mismo nombre. Navegando, esa isla deja de ser una postal y se convierte en una marca: un punto que ayuda a leer la costa, tomar rumbo y anticipar el siguiente tramo. Continuando la navegación aparece Cala Granadella más al sur. Es una costa más recortada, con paredes de roca caliza y agua muy clara. Con la meteorología adecuada, puede ser uno de esos lugares donde la tripulación baja el ritmo, mira el fondo y entiende por qué esta zona se disfruta tanto desde un velero.

Las dos calas están dentro de la Reserva del Cabo de San Antonio. Desde el mar, este tramo es una sucesión de acantilados, cuevas y fondos mediterráneos con una gran concentración de fauna marina, algo que se nota cuando los navegantes se tiran al agua desde el barco.

Entrada de una cueva marina entre acantilados rocosos de la Costa Blanca.

El Cabo de la Nao

Vista desde el mar del Cabo de la Nao, con el faro sobre los acantilados y el Mediterráneo en primer plano.

El Cabo de la Nao es el vértice más oriental de la Comunidad Valenciana. En navegación costera es un punto de referencia clásico: cuando se dobla el cabo, el viento y el estado del mar cambian porque se pasa de una orientación de costa a otra.

Desde el velero, el faro aparece en lo alto del acantilado cuando se está todavía a un par de millas. Es uno de esos momentos en los que la tripulación entiende visualmente lo que significa "marcar un punto" en navegación, no es teoría, es el faro ahí arriba y el barco moviéndose hacia él.

De Moraira a Altea: la segunda mitad de la ruta

Pasado el cabo, la costa cambia. Los acantilados se van suavizando, aparecen calas más protegidas y el perfil de Moraira se reconoce desde lejos por la Torre del Cap d'Or.

Las calas de Moraira tienen otro ritmo. Son más abiertas que las de Jávea, con fondos de arena y posibilidad de fondear con más espacio. Es un tramo en donde la navegación se vuelve más tranquila después de rodear el Cabo de la Nao.

Más al sur, el Peñón de Ifach en Calpe es el punto de pasaje más reconocible de toda la ruta. Un monolito de 332 metros que sale directamente del mar y que se ve desde mucho antes de llegar. En navegación sirve de referencia para calcular distancias, situarse en la carta y decidir cómo seguir el día.

Altea cierra la ruta por el sur. El puerto deportivo de Campomanes es uno de los atraques posibles, y el casco antiguo del pueblo, con casas blancas en lo alto de la colina, es visible desde el mar.

Las calas de Altea, especialmente las de la zona de la Sierra Helada,  son de las menos transitadas de toda la ruta, con fondos rocosos y agua muy limpia.

Los talleres de UX Sailing que navegan por esta zona

Dos talleres de UX Sailing salen desde la Marina de Denia y navegan por esta ruta.

Primeras Millas al Timón es el taller de iniciación. Un fin de semana para quien quiere aprender a navegar a vela desde la práctica, sin necesidad de titulación previa. La próxima edición será del 9 al 11 de octubre de 2026. 

¿Quieres revivir la primera edición de Primeras Millas al Timón?

Conquista tus Miedos está pensado para navegantes con algo de experiencia que quieren trabajar las maniobras y situaciones que más respeto generan a bordo. 

En ambos casos, esta ruta no se vive solo como una sucesión de calas y paisajes. El Montgó al salir de Denia, el entorno de Jávea, el Cabo de la Nao, Moraira, el Peñón de Ifach y la entrada hacia Altea van acompañando la navegación y convierten cada tramo en una oportunidad para ganar confianza, entender el barco y mirar la Costa Blanca desde otro lugar.

Velero fondeado en una bahía tranquila de la Costa Blanca.

¡Sube a bordo!

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